Fly me to the moon, pero con los pies en la tierra

05/08/2011

Llegamos tarde al concierto de The Suicide of Western Culture, pero como suelen decir, no hay mal que por bien no venga ya que, por suerte, los pillamos sumergidos en plena apoteosis electrónica experimental. Y decimos apoteosis porque cuando nos presentamos por Montjuic parecía que se iba acabar la actuación, que estaban tocando el último tema. Pero no fue así, tuvimos la suerte de disfrutar más tiempo de un grupo que lo dio todo durante el directo. De hecho, cuando acabó la primera jornada de Fly me to the Moon nos entró serias dudas sobre quién debió tocar primero, si ellos o Animal Collective, banda con la que compartían escenario y escuchamos justo después.  

Conjeturas a parte, el concierto se celebró en un marco incomparable, el Poble Espanyol. Un lugar que consiguió sacar nuestro lado más sentimental porque nos dimos cuenta de lo rápido que pasa el tiempo al recordar, ya no sólo que fue el lugar donde empezó el Primavera Sound, sino también el espacio donde nació en 1994 otro conocido festival al que asistimos por primera vez sin una sola cana.

The Suicide Of Western Culture nos atrapó por varias razones, pero básicamente porque cuando escuchas su música suena diferente, suena a nuevo -algo muy difícil de encontrar hoy en día donde lo que abunda es el refrito-. Este dúo que se transforma en trío cuando tocan en directo nos dejó durante el concierto en una profunda reflexión, en si lo que estábamos escuchando sería el sonido del futuro o no, en si por fin habrá un cambio en la música electrónica. Vamos, nos cuestionamos si alguien de una vez por todas dejará los típicos clichés que hay actualmente, si empezaremos a progresar, a no seguir mezclándolo todo sin sentido y haciendo de ello una música que te recuerda a un sin fin de grupos y estilos. Y parece que sí, que TSWC está dispuesto a cambiar el panorama actual.

Por otro lado, el que no vayan con la cara descubierta -tampoco es que la escondan-, da mayor protagonismo a lo que realmente nos interesa, su música. Y ya por último, pero no por ello menos importante, está el mensaje. Estos chicos que empezaron en un motel de Londres rodeados de sintetizadores, tienen un fondo, intentan transmitirte algo, te sumergen en un ambiente reivindicativo, y eso, sin duda, nos gusta. Por poner un ejemplo, nos quedamos con una de las frases que se podían ver en el fondo del escenario que decía: “Love your friends, hate the politicians”. Pues eso, que ya va siendo hora de que las cosas cambien, no sólo en la música, sino en el mundo en el que vivimos.

En definitiva, nos alegra mucho saber que hay gente en Barcelona que se abre camino en un mundo cada vez más difícil, pero que se encuentra ávido de nuevos ritmos que rompan con los convencionalismos estéticos y sonoros que abundan por doquier en el panorama musical. Nos alegra eso, y nos alegra saber que Primavera Sound sigue empeñándose en apostar por nuevos grupos que tienen mucho que decir.