Noches sintéticas: Valle Eléctrico II en el Nasti Club

25/05/2012

El pasado 17 de mayo se celebró la segunda edición de lo que será a partir de ahora una cita ineludible en lo referente al synth pop, glo-fi y electrónica en Madrid en formato de club; Valle Eléctrico, o lo que es lo mismo, la nueva cita mensual de bandas emergentes dentro de este género y en un exclusivo aforo reducido, de la mano de Triangle, en El Nasti. Los que allí pudimos asistir, podríamos considerarnos unos privilegiados por tener la oportunidad de vivir de primerísima mano la actuación de grupos que tendrán éxito en un futuro nada lejano. En esta ocasión, se contó con el grupo canadiense TRUST como cabeza de cartel, -un gran acierto-, junto con los madrileños Daniel Van Lion, Peakmood y los DJ set de Antonna y Templeton y The Pony.

Allí se congregó un elenco variopinto de personas que iba desde la extravagancia más absoluta, a la indumentaria más sencilla, gafapastas, pelos de colores, góticos de camisas transparentes, moteros que parecían haber aparcado la Harley en la puerta, bloggers y escritores de webzines. Todos con la misma curiosidad de experimentar esa noche underground que nos ofreció El Nasti.

El evento comenzó con la tímida actuación al inicio de Daniel Van Lion, dúo formado por Daniel Mesa y Rocío Navarro (se estrenaban por primera vez en vivo) que fue ganando peso canción tras canción hasta conseguir poner a bailar al público asistente. Música ambient a base de Mac, sintetizador y teclado junto con la voz de Daniel. Calificados como Cold Synth Pop, nos sorprendió gratamente por su actitud frente al público, canciones más alegres y sonoras en directo y su especial simpatía tras el escenario. Caben destacar canciones como “Our Days Are Numbered“, o la alegre “Are You Friend Of Dorothy?” No habrá que perderles la pista.

A continuación, Peakmood, o el tan accesible Coque Yturriaga, se enfrentó solo ante el público acompañado de toda clase de aparatos electrónicos: Mac, launchpad, un Akai mini como controladores Midi y el Kaoss Pad como creador de efectos. Toda una muestra de Synth Pop Experimental realmente sorprendente, llegando incluso a fusionar varias canciones al mismo tiempo. Allí nos presentó su nuevo proyecto, “We Press Play“, con canciones a destacar como “Broken Words“, “The Scandal Is On” en la que emplea samples extraídos de películas y series, terminando con dos canciones que caldearon el ambiente y dejaron preparada la pista para recibir a TRUST.

Dejamos aquí su nuevo álbum “We Press Play” junto con lo que experimentó él mismo en el Valle Eléctrico, crónica de lo más interesante dentro de su blog La Visita Larga. También os dejamos su flamante EP, que acaba de publicarse esta misma semana.

Y por fin llegó el gran día de escuchar en directo a aquel grupo que hace casi un año nos cautivara profundamente con su single, “Candy Walls“. El grupo de Synth Goth Pop, TRUST, dentro de Arts & Crafts, en primicia en España y antes de su paso por el Sónar 2012 que se celebrará del 14 al 16 de junio.

Esta vez Robert Alfons acudió sin Maya Postepski pero sí acompañado de un batería que dotaba de gran consistencia al sonido y un teclista de lo más peculiar escondido tras un halo de misterio y una melena que le cubría prácticamente el rostro. Y allí comenzaron, directos, en vena, sin remilgos. Robert Alfons se colocó ante el micro y sin pronunciar palabra entró en estado de semi – trance, dando pequeños saltos continuos, con los ojos en blanco en algunas ocasiones o la mirada perdida en otras; el teclista apenas se movía, sus movimientos eran lentos, místicos, inmerso y concentrado en el sintetizador. Abarrotaron El Nasti.

Sonidos oscuros, disco witch house, synth goth adictivo, reminiscencias ochenteras, voces sucias, voces graves y profundas. “Bulbform“, “F.T.F“, “Dazzle” y el público comenzó a gritar, a bailar, cantando todas y cada una de las canciones; convirtiéndose la sala en una mezcla de sensaciones extrañamente explicable. Qué gran suerte vivir algo tan diferente, tan de cerca. Gustaron mucho aunque a mí, personalmente, me faltó algo; quizá fue demasiado corto, apenas 40 minutos del tirón, quizá les faltó transmitir más, establecer una mayor conexión con el público o una comunicación más fluida. Sonó “Sulk“, increíble, -la mejor- y antes de que finalizara la canción desaparecieron del escenario, sin bises, sin apenas despedidas; dejando el sonido flotando en el aire… y allí permanecimos, escuchando cómo iban desvaneciéndose los últimos sintes, pensativos, con sed de más. Si tenéis la oportunidad de ir al Sónar, ¡no os los perdáis!

Crónica de Kobmusic