They Call It Acid en Beefeater In-Edit

14/11/2011

Hace un par de fines de semana asistimos a dos películas del Festival Internacional de Cine Documental Musical de Barcelona, Beefeater In-Edit. Concretamente vimos They Call It Acid, un interesante documental sobre el último movimiento social que hubo entorno a la música, y Craked Actor, archivo audiovisual que narra la estancia de David Bowie en Los Ángeles durante una gira en 1974. No vamos a hacer un juicio comparativo entre los dos documentales, sería confundir la velocidad con el tocino, pero en ambos hay un nexo en común que siempre ha estado presente en el mundo de la música. Las drogas son las protagonistas de dos historias bien dispares que se proyectaron en un festival que cada año mejora su oferta.

They Call It Acid es un documental imprescindible para conocer el último movimiento social que hubo alrededor de la música. Es la mejor manera de entender por qué tanta gente quiso apuntarse a un estilo de vida basado en la música Acid, el baile y las drogas. Todo empezó en Chicago, lugar donde se hizo la primera grabación de Acid House y donde el grupo Phuture, formado por Nathan Jones, Earl Smith Jr. y Herbert Jackson, utilizó por primera vez la TB-303 para hacer música. También se emplearon otros modelos como la TR-808 y la TR-909, cajas de ritmos que, cuando se manipulaban los potenciómetros, producían unos sonidos pegadizos que nunca antes se habían escuchado. Estos aparatos, que no se fabricaron para este fin, tuvieron una gran acogida entre los productores de este nuevo género.

El Acid House se escuchó por primera vez en un pequeño club de Chicago llamado Warehouse -de ahí la música House– y se expandió prácticamente por todo el mundo. Donde más aceptación tuvo fue en Inglaterra, lugar donde nacen las famosas Raves y varios clubs -entre ellos The Haçienda- apostaron por esta música para diferenciarse de los demás. En el documental se puede ver las declaraciones de promotores, dj’s y seguidores de este Modus Vivendi o ritual que provocó, después de varias fiestas multitudinarias y non stop, la alarma social entre los medios, la policía y la sociedad en general. Es curioso ver cómo jugaban al ratón y al gato en cada una de las Raves que montaban y cómo se las ingeniaban para realizarlas. Pero como todo lo bueno, se acabó la fiesta y el Acid House pasó a mejor vida.

En They Call It Acid mencionan también “el segundo verano del amor” -el primero fue en los años 60 en San Francisco– celebrados en 1988 y 1989, años en los que hubo una proliferación de fiestas ilegales y el éxtasis fue la principal protagonista de un movimiento juvenil que respiraba hedonismo y libertad como en los años 60.

Un lugar de peregrinación, algo parecido a la “meca del Acid“, fue Ibiza y la discoteca Amnesia. Todos coinciden que era un lugar mágico y toda una experiencia extrasensorial bailar hasta el amanecer bajo los efectos del ácido, el éxtasis y la música que pinchaba Alfredo.

Si no pudiste asistir a alguno de los pases que ofreció Beefeater In-Edit, te recomendamos encarecidamente este documental que hace un repaso a los hits de aquella época y te muestra sin tapujos lo que fueron años de Sodoma y Gomorra. Os dejamos a continuación un mini reportaje sobre el Acid de la BBC, dos de las mayores Raves que se montaron en Inglaterra -Energy Dance y World Dance– y una Closing Party en la discoteca Amnesia durante el verano de 1989.